Señor Dios, tú eres mi auxilio
y el único apoyo de mi vida; te ofreceré de corazón un sacrificio y te daré
gracias, Señor, porque eres bueno.
Ecce Deus ádiuvat
me, et Dóminus suscéptor est ánimae meae.
Voluntárie sacrificábo
tibi, et confitébor nómini tuo, Dómine, quóniam bonum est.
Oremos:
Míranos, Señor, con amor y multiplica en nosotros los dones de tu gracia para
que, llenos de fe, esperanza y caridad, permanezcamos siempre fieles en el
cumplimiento de tus mandatos.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Celebrante:
Pidamos, hermanos y hermanas, al Dios de misericordia que auxilie nuestra
pequeñez, para que podamos invocar su nombre con los sentimientos que él desea:
Respondemos: Escúchanos, Señor.
Por la paz y concordia de las
Iglesias, por la unión de todos los cristianos y por la salvación de nuestras
almas, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.
Por los responsables de las
naciones, para que bajo su gobierno tengamos una vida feliz y pacífica,
roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.
Por los que están lejos de casa,
por los enfermos, los encarcelados y los que sufren, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.
Por nuestra comunidad reunida en la
fe, la piedad y el temor de Dios, por los que hacen el bien a nuestras parroquias
y por los que ayudan a los pobres, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.
Celebrante:
Que nos sostenga, Señor, la fuerza y la paciencia de tu amor, para que la
palabra evangélica, semilla sembrada y levadura escondida en la Iglesia,
fructifique en nosotros; y se refuerce nuestra esperanza en ver nacer una
humanidad nueva que Cristo, con su retorno glorioso, hará brillar como el sol.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Dios nuestro, que con la muerte de tu
Hijo llevaste a término y perfección los sacrificios de la antigua alianza,
acepta y bendice estos dones, como aceptaste y bendijiste los de Abel, para que
lo que cada uno te ofrece, sea de provecho para la salvación de todos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Para perpetuar su amor, el
Señor nos ha dejado el memorial de sus prodigios, y ha dado a sus amigos el
signo de un banquete que les recuerde para siempre su alianza.
Memóriam fecit mirabílium
suórum miséricors et miserátor Dóminus; escam dedit timéntibus
se.
Oremos:
Señor, tú que nos has concedido participar en esta Eucaristía, míranos con
bondad y ayúdanos a vencer nuestra fragilidad humana para poder vivir como
hijos tuyos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
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